CÁRITAS DESTACA EL VALOR TRANSFORMADOR DE SUS MÁS DE 60.000 VOLUNTARIOS CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DEL VOLUNTARIADO
Cáritas, 5 de diciembre de 2006
Con motivo de la celebración hoy del Día Internacional de Voluntariado, Cáritas Española destaca el importante protagonismo que en su trabajo por la justicia tienen los casi 61.000 voluntarios que participan actualmente en toda España en las acciones de lucha contra la pobreza desarrolladas por cada una de las 68 Cáritas Diocesanas de todo el Estado.
Según los datos de la Memoria 2005, Cáritas cuenta con 60.789 voluntarios, de los cuales 45.465 son mujeres (75 por ciento) y 15.425 hombres (25 por ciento). Por edades, casi la mitad de los voluntarios tienen edades comprendidas entre los 30 y 65 años. Las comunidades autónomas con mayor número de voluntarios son también las que tienen mayor población: Andalucía (8.939 voluntarios), Cataluña (8.714) y Madrid (7.971)
Cáritas entiende el voluntariado como un "talante de vida". Trabajar por la justicia social debe implicar a la persona comprometida en todas las facetas de su vida. Así, un voluntario de Cáritas realiza su servicio a las personas pobres y excluidas de la sociedad en su acción voluntaria, pero también llevando a cabo una vida que sea testimonio de ese compromiso. El tiempo de voluntariado es un tiempo donde la persona descubre, estima y verifica una serie de valores humanizadores relacionados con la consideración de la realidad absoluta de la persona, el vigor de la solidaridad, la necesidad de practicar un consumo responsable y austero, y el sentido del encuentro interhumano. Todo ello encaminado a la consecución de otro mundo más justo y solidario. Desde aquí, los rasgos del voluntario para Cáritas son:
1. Es una persona sensibilizada con lo social, que vive la caridad como algo inseparable de la justicia y la lucha de los derechos humanos.
2. Se compromete de forma desinteresada y gratuita a poner sus capacidades y su tiempo libre al servicio de las necesidades de la comunidad.
3. Sabe acoger a las personas con respeto a su libertad individual y despierta en ellas la capacidad de ayudarse a sí mismas.
4. Es capaz de establecer una buena relación personal y trabajar en equipo.
5. Asume tareas adecuadas a sus aptitudes, posibilidades y preparación.
6. Está dispuesta a actualizar su formación y a modificar sus modelos de acción cuando las circunstancias lo requieran en función de una mayor eficacia en la tarea.
7. Conoce la identidad de su acción voluntaria y no contribuye a la inhibición y falta de responsabilidad de otros agentes sociales.
8. Su acción es educativa y promotora de cambio social descubriendo, afrontando y denunciando disfunciones sociales.